Bueno. Otra cosa de la que no estaba seguro de si iba a funcionar o no
Adrian Veidt

sábado, 18 de diciembre de 2010

"Y estabamos ahí, ocho personas, preparadas y listas para verte morir. Estabas acostado, esperando, suplicando a la muerte a que te abatiera ya. Nos encerramos contigo, en a misma habitación, tu familia nos esperaba fuera. Estaban con la esperanza de que siguieras bajo tu edad y enfermedad, pero no podíamos hacer nada. Creían que estabamos dentro, intentado dar mas desesperación a tu sufrimiento. Nosotros no. Te respetabamos, te respetamos y te respetaremos. Te hemos conocido meses. No podíamos abandonar la esperanza de que no sufrieras, aunque sabíamos que lo harías. Queríamos que murieras en paz. Quisieron ponerte oxígeno, lo negué. Ya nada se podía hacer. Aunque se hubiera hecho algo habrías muerto mañana, o pasado, quiero decir, a mi me gustaría morir así. Nos sentamos mirándote. Ocho personas que habíamos compartido mucho más que noches. Hempezamos a hablar de la  muerte. Todos la conocíamos. Al mirarte, fue como si tu cuerpo se hubiera quedado congelado en la misma porstura. Hablamos de los peores casos, los que más nos marcaron. De los familiares que calleron como tú y de que un día estás vivo, amando, otro muriéndote en una cama de hospital, y otro pudriéndote dentro de un ataúd. No podíamos evitar que esas cosas pasaran, pero si podíamos pensar en como queremos que pasen. Te escribo esto, no como una disculpa, si como un agradecimiento. nO lo siento, ha sido una de las peores experiencias de mi vida, y te doy las gracias por eso."

No hay comentarios:

Publicar un comentario