-Remigio da Varagine, ¿niegas tu la confesión que ha hecho tu cómplice?
-No, no la niego. Estoy orgulloso de ello. En los doce años que llevo aquí no he hecho nada más que llenarme la barriga, aumentar mi vileza y arrancar los diezmos a los campesinos hambrientos. Pero ahora, vos me habeis dado la fuerza para recordar aquello en lo que otro tiempo creí con toda mi alma, y por ello, os doy las gracias.
-¿Para recordar que cruelmente saqueabas y quemabas las propiedades de la Iglesia?
-Sí, para devolverselas al pueblo, a quien vosotros se las habíais robado anteriormente.
-¿Y no asesinaste, asimismo, a ovispos y sacerdotes?
-Sí, sí, os mataría a vosotros si tuviera esa oportunidad.

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